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Situación Especial 
Altos de Chiapas

En Chiapas, Fondo para la Paz tiene una de sus raíces más profundas, pues la organización nace en 1994 como resultado del conflicto social y la falta de atención a los pueblos originarios, Durante su trayectoria de 28 años ha trabajado para mejorar las condiciones de vida de las familias mediante el intercambio de saberes, cohesión comunitaria y el desarrollo de procesos autogestivos.

 

Durante el 2014, se inició la colaboración en el municipio de Pantelhó, uno de los municipios con mayores retos en la desigualdad, marginación y pobreza del país, el cual se ubica dentro de la región de los Altos de Chiapas, donde han confluido indígenas de las etnias tzeltal y tzotsil. Tiene una altitud promedio de 1120 msnm, una buena vocación para la producción de café, cítricos y milpa. Las formas de organización comunitaria son complejas pues obedecen a patrones de organización familiar de las etnias correspondientes.

 

A lo largo de la presencia del equipo de Fondo para la Paz en el municipio, se ha trabajado por generar oportunidades para las familias, desarrollando procesos organizativos, formación de capacidades, fortalecimiento de las actividades productivas e impulsando en conjunto a las familias la comercialización de productos diferenciados como el café de especialidad.

 

La colaboración ha mantenido sus retos, pues los niveles de desconfianza son altos. Existe un gran desafío en consolidar acuerdos comunitarios debido a la heterogeneidad de su composición, pues cada grupo étnico tiene su propia forma de organización y trabajo.

En el transcurso del tiempo el equipo operativo de Fondo para la Paz ha generado un acercamiento basado en la confianza con las familias que ha permitido identificar las posibilidades de colaboración mediante la formación de comités comunitarios, comisiones y fortaleciendo las alianzas técnicas como mecanismos de apalancamiento para la formación de círculos virtuosos frente a los problemas estructurales del municipio.

 

Los problemas estructurales han ido generando prácticas que han sido una salida antes los fuertes problemas que enfrentan las familias como es el caso del alcoholismo y drogadicción.

 

Además el paternalismo es uno de los elementos importantes que han dejado huellas estructurales, pues se ha generado con el tiempo una relación en el que se condicionan los apoyos municipales a cambio de ser un grupo social que respalde los movimientos partidistas para mantener el poder político.

 

Poco a poco el crimen organizado ha tomado estos espacios como una oportunidad de fortalecer sus actividades; de esta manera se han estado generando círculos viciosos de violencia, corrupción y paternalismo que ofrecen respuestas económicas en el corto plazo, daño la cohesión comunitaria, el sistema de valores y la paz territorial.

 

Como respuesta no deseada, las familias del municipio de Pantelhó en la búsqueda de intentar superar sus diferencias para expulsar al crimen organizado, se levantan en armas después de agotar la posibilidad de intervención de actores que pusieran un alto a las acciones que ejercieron violencia y control en el municipio en los últimos años.

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44 ton

de alimentos entregados para enfrentar el COVID-19

Esto generó que muchas familias de Pantelhó se desplazarán por el conflicto armado, por lo que 2000 familias aproximadamente se movilizaron a puntos cercanos al municipio, donde actores de la sociedad civil organizada se sumarían solidariamente en atender la emergencia humanitaria.

 

Aunado a esta situación, en diferentes momentos de conflicto, se atendieron entre 800 y 600 familias desplazadas con ayuda humanitaria en la capital regional de San Cristóbal de las Casas, con el apoyo de la Fundación W.K. Kellogg y de organizaciones de la sociedad civil: Caritas, Cántaro Azul, Sanando Heridas, Médicos por el Mundo, con el aporte valioso de voluntarios de la parroquia de San Juan Bautista y del Comedor de Caridad.

 

Fondo para la Paz pudo contribuir a brindar alimentos, apoyar con la gestión de brigadas de salud, compra de medicamentos para casos de COVID-19, en la articulación de acciones que permitieran tener una respuesta oportuna a la situación.

 

Fondo para la Paz ha brindado también soporte algunas comunidades donde trabaja en el municipio debido a la situación de violencia y riesgo con ayuda humanitaria, entregando 44 toneladas de alimentos, medicamentos para hacer frente el COVID-19, y con apoyo de Groundswell International, Fundación W.K. Kellogg, se contemplan elementos para rescatar la producción de maíz, la reactivación productiva de procesos que pueden desarrollarse cuidando a las familias.

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De manera paralela, la organización de comunidades dio paso a la formación de una guardia comunitaria, que ha estado en polémica en últimos meses por sus acciones por tomar las armas y hacer frente al crimen organizado; también sea generado como respuesta de las comunidades y familias la generación de un consejo municipal, que desde el movimiento social mantendrá el gobierno municipal en los próximos años.

 

Las organizaciones de la sociedad civil estamos adecuándonos a la difícil situación de violencia, tensión y reajustes de las formas de gobernanza, organización de las comunidades, para seguir trabajando en conjunto para seguir construyendo oportunidades.

 

De esta manera, los círculos virtuosos podrán replicarse, buscar mantener la paz social y resiliencia con el paso del tiempo.

 

Será de mucha importancia seguir contribuyendo articular acciones, mecanismos de diálogo, fortalecer los sistemas alimentarios, la generación de espacios de comercialización, y de construcción de paz desde las estructuras comunitarias.

Agradecemos el apoyo de Fundación W.K. Kellogg, Fundación ADO y Groundswell International.